Practicas - Educación
Desde la creación de la Facultad de Educación en 1994, las prácticas pedagógicas y sociales han constituido el eje articulador de la formación de los futuros licenciados. En ellas convergen los componentes disciplinares, pedagógicos y didácticos que dan sentido al proyecto formativo de la Facultad, consolidándose como un espacio privilegiado para el encuentro entre la teoría, la experiencia y la realidad educativa.
A lo largo de su trayectoria, las prácticas han evolucionado en diálogo con las transformaciones de los contextos educativos y los debates contemporáneos sobre las disciplinas, las pedagogías y las didácticas. Estas dinámicas han permitido reconocer las tensiones propias del ejercicio educativo no como obstáculos, sino como oportunidades para enriquecer la reflexión académica, fortalecer los procesos formativos y ampliar los horizontes conceptuales de la formación docente.
En este sentido, las prácticas representan un escenario vivo de aprendizaje, innovación y construcción colectiva de conocimiento, en permanente transformación para responder a los desafíos de la educación y de la sociedad.
La formación práctica del licenciado javeriano se fundamenta en un modelo de aprendizaje reflexivo basado en la indagación, entendido como el referente que orienta la organización curricular de los espacios académicos de práctica. Este enfoque busca formar profesionales capaces de comprender, analizar e intervenir de manera crítica y ética en las realidades educativas.
Desde esta perspectiva, las prácticas tienen como propósito:
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Promover procesos de reflexividad y de problematización de la realidad educativa, que contribuyan a la formación de maestros autónomos, críticos y comprometidos con la transformación de los contextos en los que participan.
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Asumir la institución escolar y otras alternativas educativas como espacios de aprendizaje de la profesión docente, superando enfoques exclusivamente técnicos y fortaleciendo el espíritu investigativo, innovador y la implicación crítica de los futuros licenciados.
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Facilitar la construcción de conocimiento pedagógico, didáctico y disciplinar mediante la integración de diversos enfoques, mediaciones e instrumentos de formación que favorezcan la deliberación ética frente a las múltiples perspectivas de lo educativo y lo pedagógico.
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Conectar el aprendizaje con la experiencia desde una perspectiva de complejidad, articulando la observación y los ciclos de la práctica reflexiva; las capacidades de indagación, sistematización e intervención educativa; los procesos de conceptualización y teorización; y la evaluación entendida como un ejercicio de autorreflexión crítica, comprensión y explicación de los fenómenos educativos para contribuir a su transformación.
El Componente de Práctica se fundamenta en tres nociones esenciales: el Practicum, la práctica y la práctica reflexiva. Estas orientan un modelo de formación que entiende la práctica como un espacio de aprendizaje, investigación e integración de saberes, donde la experiencia y la reflexión son fundamentales para la construcción del conocimiento profesional.
- EL PRACTICUM
- LA PRÁCTICA
- LA PRÁCTICA REFLEXIVA
La práctica es una fuente de conocimiento que permite comprender, analizar y transformar las realidades educativas. Desde el inicio de la formación, los futuros licenciados reflexionan sobre su propia experiencia y la de otros docentes para construir conocimiento profesional.
El Practicum es el espacio curricular donde los estudiantes aprenden en y desde la experiencia. En él integran conocimientos pedagógicos, didácticos y disciplinares, fortaleciendo su formación a través de la reflexión, la investigación y el trabajo en contextos educativos reales.
La práctica reflexiva promueve una formación en la que el futuro maestro analiza críticamente su experiencia para comprender la complejidad de la educación. Este enfoque fortalece la autonomía, la innovación y la producción de saber pedagógico desde la práctica misma.




